domingo, 14 de febrero de 2010
Unnamed.
Y saltan, y gritan.
Y el alcohol surte efecto, el tabaco inunda la sala.
Y en realidad la noche es una mierda.
Y, en realidad, no quieres beber más.
Y te molesta la cabeza y la garganta.
Y estas harta de ver como zorrean por un beso y una caricia mal hecha.
Pero entonces aparece, o tal vez imaginas que esta sucediendo...
Chocas contra alguien, el vaso rueda por el suelo, menos mal que era de plástico, y levantas la vista, pides perdon tratando de sonreir pero sus ojos te dejan sin aire.
-Lo siento, que torpe soy.
Y sonrie, te dice que no pasa nada.
-Podría invitarte a otro, por redimir las culpas, ya sabes.
-O podrías decirme tu nombre, por matar mi curiosidad, ya sabes.
-Esque no tengo nombre.
-Oh, criatura, todos tenemos un jodido nombre, aunque no nos guste.
-¿Ah, sí?
-Claro.
-Entonces se me habrá olvidado.
-¿De verdad?
-Sí, es una pena.
-Si adivino tu nombre, ¿que me das?
-Un cubata.
-Si adivinas el mío, te concedo un baile, bella dama-sonríes como idiota, mientras el tuerce su boca en una especie de sonrisa torcida, sus ojos son magicos, tu cabeza da vueltas, y en realidad no habías bebido tanto.
-Y quien te ha dicho, oh, caballero de la brillante armadura, que yo quiero bailar con vos?
-Tu ojos, hablan mucho, y mil idiomas, ¿sabes?
-¿Sí? Y, ¿que dicen?
-Que te mueres por bailar conmigo... que-se acerca mucho a tu rostro, como si estuviera leyendo el más complicado de los idiomas-crees en la magía-abres la boca para hablar pero no te deja-y que sabes llegar muy alto, más allá de la Luna.
-¿Crees tú en la magia?
-La vida, sin magia, no es vida, es rutina y conformismo. La magia hace que todo sea especial, que todo tenga sentido y que los ojos brillen.
-Eres un él-murmuras con una sonrisa enorme.
-¿Un que?
-No importa, no importa. No tienes nombre, no quiero saber tu nombre, ¿vale? No trataré de adivinarlo.
-Como quieras, lady unnamed.
Y los vasos olvidados.
Y el fuma como un aristócratico, ni si quiera te molesta que fume.
Y la música suena, pero solo tienes oidos para sus palabras.
Y habláis de todo y de nada.
Y todo pasa rápido, aun cuando pensabas que a las dos estarías en la cama.
La noche fue mágica, tú estás en la cama, y la pantalla de tu móvil se ilumina. Tienes un mensaje nuevo de un tal: The unnamed boy. Piensas que menudo nombre se te ocurrió poner, ocupa más que el mensaje.
Sonríes mientras abres el jodido mensaje:
Sunshine. Me debes un cubata, estoy seguro de que ese es tu nombre.
No puedes más que reir por lo bajo, no sea que tu prima se despierte, envias un mensaje de vuelta, justo anters de tratar de dormirte de una vez por todas:
Adivinaste, Moonligter, me debes un baile.
Apagas, hundes la cara en la almohada, y cierras los ojos tratando de llamar a Morfeo, para que venga y te lleve a su jodido mundo onírico, donde sabes que él te espera y, en un último momento, piensas que deberías cambiar el nombre que pusiste en la agenda, moonligther es mucho mejor. porque después de todo él es eso, un jodido moonligther por el que llevabas mucho tiempo esperando.
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